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Acompañar hasta el final: el rol de la Doula de la muerte

Hablar de la muerte sigue siendo, para muchos, un tema difícil de abordar. Sin embargo, cada vez más personas están buscando transitar este proceso de una manera más consciente, acompañada y humana. En ese contexto, emerge un rol aún poco conocido, pero profundamente significativo: la doula de la muerte o Duola de fin de vida.

Macarena Gutiérrez, co-fundadora de Fundación Muerte y Duola de fin de vida, nos explica que la labor de una doula “es acompañar en las diferentes etapas que se viven en un proceso de muerte. A veces acompaña directamente a quien está viviendo el tránsito, le escucha, media la voluntad de este con sus seres queridos, averigua o apoya la gestión de sus necesidades o incluso acompaña a quienes se hacen cargo del cuidado”.

Pero ¿en qué momento comienza este acompañamiento?

“La doula puede intervenir desde el diagnóstico hasta el rito final. Hay algunas que se involucran en el proceso de duelo de sus seres queridos, apoyando en ritos póstumos. Todo depende de las personas que convocan su ayuda”, explica Macarena.

Este acompañamiento no responde a una única forma. Por el contrario, se adapta a las necesidades emocionales, prácticas y culturales de cada familia. En un país donde la muerte aún es un tema tabú, el rol de la doula muchas veces se vuelve también informativo y de gestión.

“Creo que en Chile la muerte sigue siendo muy tabú, por lo que las personas temen mostrarse enfermas o vulnerables ante otras que no conocen. En mi experiencia, lo que más he podido aportar es con información y gestión. Muchas veces los procesos de muerte y duelo se ven truncados por la burocracia y por la poca información que existe sobre derechos, servicios y programas vinculados al tema”, menciona la Co-Fundadora de Fundación Muerte.

Desde orientar sobre la ley de cuidados paliativos hasta guiar en procesos funerarios o activar redes de apoyo comunitarias, la doula se convierte así en un puente que facilita decisiones y alivia cargas en momentos complejos.

Un acompañamiento que también transforma el duelo

Uno de los aportes más significativos de este acompañamiento es su impacto en cómo las familias transitan el duelo. En este sentido, herramientas como los documentos de voluntad anticipada cumplen un rol clave.

Según Macarena Gutíerrez, estos documentos “son una gran herramienta para mediar entre los deseos de quien fallece y el proceso de duelo de quienes se tienen que hacer cargo. Muchas veces las doulas apoyan en la generación y transmisión de estos documentos para que quienes tienen la responsabilidad legal de tomar decisiones puedan hacerlo de una manera coherente”.

Este tipo de decisiones no solo ordena lo práctico, sino que también abre espacio para lo simbólico, como ritos o conmemoraciones especiales.

Acompañar la muerte: un acto de humanidad

Más allá de lo técnico o lo práctico, acompañar el final de la vida es, ante todo, un acto profundamente humano. Así lo define Macarena, quien también es una Doula de fin de vida. “Para mí, acompañar la muerte es una manera de dignificar la vida. Veo la muerte como un fenómeno colectivo, que, aunque la persona muera en soledad, su vida y muerte forman parte de un ecosistema social”.

En ese sentido, la presencia, la escucha y el cuidado se transforman en gestos que trascienden.

“Morir acompañado o acompañar la muerte de alguien para que esta sea más amable y llevadera, me parece un hermoso gesto de humanidad y profunda trascendencia. Séneca decía que, para aprender a vivir, hay que aprender a morir. Acompañar estos procesos te enfrenta directamente a esta idea. Te enseña”, reflexiona.

En tiempos donde lo urgente muchas veces desplaza lo esencial, el rol de la doula de la muerte invita a volver a la esencia de los humano y significativo. Porque incluso en el final de nuestra vida, el acompañamiento y el cuidado realmente importa y hace una gran diferencia.

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“Creo que en Chile la muerte sigue siendo muy tabú, por lo que las personas temen mostrarse enfermas o vulnerables ante otras que no conocen. En mi experiencia, lo que más he podido aportar es con información y gestión. Muchas veces los procesos de muerte y duelo se ven truncados por la burocracia y por la poca información que existe sobre derechos, servicios y programas vinculados al tema”, menciona la Co-Fundadora de Fundación Muerte.

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